Es una pregunta bastante complicada de resolver realmente. Por lo menos para mi, ya que en esta ocasión vamos a especular bastante y nos adentramos en mareas doctrinales que me parecen confusas. Pero una de las cosas principales de escribir este blog es aprender, así que ¡allá vamos!

Antes de comenzar, me gustaría aclarar que no voy a hacer una demostración de por qué es importante el Bautismo de Juan (esta página lo analiza punto por punto aunque hay ciertas frases que me chirrían un poco). Lo que voy a hacer es responder a estas dos preguntas:

  1. ¿Qué es el Bautismo de Juan?
  2. ¿Qué es el Bautismo del Espíritu?

Vamos a hacerlo sencillo:

  1. El Bautismo de Juan es el Bautismo con agua típico que se realiza en las iglesias cuando has aceptado a Jesucristo como único y suficiente salvador. Es un símbolo, una declaración por parte del creyente, un testimonio ejemplar. Es como decir: Yo era pecador, pero Jesucristo me ha salvado, ahora Él me levanta y le sigo. No salva.
  2. El Bautismo del Espíritu es, metafóricamente (o no), cuando nuestro espíritu se sumerge en el Espíritu Santo. Todos los creyentes han sido bautizados en el espíritu.  Nos hace parte de su cuerpo. 1ª Corintios 12.13

Pero a veces no es tan sencillo, o por lo menos las personas no lo ven tan sencillo.

Lo cierto es que en cuanto al Bautismo de Juan hay personas que creen que ya no es necesario hacerlo, que fue un momento puntual de la historia en el que Juan bautizaba para arrepentimiento y que el bautismo por el espíritu y por fuego que vendría después es el único que debe darse. En la página que di anteriormente hay detalles de porqué el Bautismo de Juan sigue siendo necesario hoy en día. Realmente no me parece un tema ni siquiera discutible después de leer la gran comisión, así que vamos a por el siguiente.

El otro punto controvertido  es que hay muchas ramas del llamado protestantismo que habla de que el bautismo del Espíritu no sucede en el momento de ser salvo. Lo que dicen es que cuando te conviertes, empiezas un proceso de regeneración, que dura toda la vida y que, en otro momento recibes el bautismo del Espíritu Santo, lo que te permite expresar los dones del Espíritu. Este punto seguro que muchas personas pueden rebatirlo o corroborarlo, pero me gustaría plantear un punto de vista que quizá clarifique:

  • Hay iglesias que aunque en cierto sentido desliguen la salvación del bautismo del Espíritu, imponen como necesaria esta última condición tratando a aquellos que no revelan los dones del Espíritu Santo como personas que realmente no son cristianas, y en realidad tiene todo el sentido que lo hagan ya que si Dios no mora en ti ¿cómo te puedes hacer llamar cristiano? Pero claro esto acarrea un problema nuevo:

    • Si necesitas revelar un don del Espíritu Santo para considerarte cristiano ¿Qué pasa con aquellos que no lo revelan? ¿Son cristianos? ¿Cómo sabemos que es un don del Espíritu Santo y no otra cosa? ¿Quién decidió que fuera así? Si somos sinceros ante estas preguntas no nos queda más remedio que asumir que no se sostiene casi que por ningún sitio.

      • Dios no nos dice en su Palabra que para ser salvos tengamos que poner en práctica ningún don.
      • Toda la Biblia nos enseña que la esencia de seguir a Jesús y del Cristianismo, de la vida y de Dios mismo es el amor. El atributo más grande y el don más importante de todos. El Amor. (1 Cor 13.13) Dios mismo es Amor.(1 Juan 4.8) Dios es con nosotros, el amor está en nosotros. Si hay un don que debe reflejar un cristiano para demostrar que es hijo de Dios es el amor. (Juan 13.35)
      • Si queremos buscar un listado de las cosas que demuestran que somos cristianos, no como mandatos, sino como consecuencias naturales, podemos ir a Gálatas 5.22  “22 Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe,23 mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley.” Los dones son regalos, no necesariamente consecuencias (quizá en otro artículo hable de los dones). Y los frutos del espíritu no hablan de capacidades ni de “súper-poderes” sino de Dios operando eficazmente en nuestras vidas. Ninguno de esos frutos son posibles sin el Espíritu de Dios morando en nuestros corazones.
      • Dios nos habla claramente de cómo ser salvo en Romanos 10.9 “que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo.” y el 10 clarifica: “10 Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación.” El proceso está claro. ¿Dónde están los dones? en ningún sitio. Dios no dice que tengamos que tener x don o dones para obtener la salvación.

Con todo, no debemos desechar los dones como la herramienta eficaz que utiliza Dios en su iglesia para hacerla crecer en número y en santidad. No dejan de existir, y sí, van íntimamente ligados a la vida de un cristiano (1 Cor 12.31) pero eso no significa que sean condición sine qua non (me encanta esta expresión, significa esencial) para obtener salvación y mucho menos que tenga que ser un don específico como muchas iglesias afirman que debe de hablarse en lenguas.

Para concluir; el bautismo de Juan es la manera en la que representamos el bautismo del Espíritu. Hay una relación directa entre sumergirse en el agua y ser sepultado con Jesús en su muerte. Y al levantarnos, nos levantamos con el poder con el que Él se levantó y tenemos una nueva vida como Él la tuvo. (Romanos 6.1-4) El bautismo de Juan es una manera de testificar; en mi iglesia respondí a la siguiente pregunta cuando me bauticé: “¿Crees en el Señor Jesucristo como tu único y suficiente Salvador?” y respondí “Si, creo” y mi Pastor dijo: “En base a tu confesión yo te bautizo en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo” Todas las personas vieron como testifiqué, como confesé con mi boca que Él es Dios. La confesión es la base del bautismo de Juan (Lucas 3.8) y del bautismo del Espíritu (1 Juan 1.9).

En realidad me falta mucho que aprender de este tema, y conforme pase el tiempo y vaya aprendiendo iré añadiendo más información en este artículo.