Ya hacía mucho tiempo que no escribía nada en este blog de contradicciones bíblicas. Pero con la renovación de página web, cambio de servidor, etc. Pues espero poder escribir al menos una vez al mes.

Cuando me he propuesto volver a comenzar he observado (con una mezcla de tristeza y alegría) que la página de donde solía sacar las supuestas contradicciones bíblicas ahora está cerrada 🙁 (bibviz.com)

Desconozco el motivo de este hecho, pero no he tardado demasiado en encontrar otra página web (o más bien un documento pdf) donde un tal Shabbir Ally enumera lo que él considera como las 101 contradicciones bíblicas más importantes que se encuentran en la Biblia. Así que he decidido comenzar con esas contradicciones y evidentemente me he descargado el documento (no quiero volver a perder la fuente jeje) Así que ahí va la primera

¿Quién incitó a David a contar los hombres aptos para la guerra de Israel?

Los textos bíblicos contradictorios

2 Samuel 24.1

Una vez más, la ira del Señor se encendió contra Israel, así que el Señor incitó a David contra el pueblo al decirle: «Haz un censo de Israel y de Judá».

1 Crónicas 21.1

Satanás conspiró contra Israel e indujo a David a hacer un censo del pueblo.

Parece, a simple vista, como siempre, que estos textos son claramente contradictorios. En 2 Samuel habla de que fue Dios mismo quien incitó a David a hacer ese censo. Sin embargo, 1 Crónicas nos cuenta como fue Satanás quien indujo a David a hacer el censo en Israel.

Evidentemente solo observando estos dos versículos podría sacarse la conclusión errada de que la Biblia se contradice. Pero si se saca esta conclusión es porque claramente no se está familiarizado con el lenguaje Bíblico ni con la naturaleza de un Dios que lo controla todo.

Para entender esto es necesario que tengamos en cuenta dos ideas:

Dios tiene la última palabra para todo.

Esto se tiene que comprender. Es decir, los dos versículos hablan del mismo hecho vistos desde el punto de vista de que Dios permite y Satanás ejecuta. No existe contradicción en tanto que entendemos este lenguaje recurrente Bíblico que se puede observar en varios pasajes de las escrituras. Entre ellos podemos ver por ejemplo:

  • Job 1.2 y 2.6 Donde Dios da su visto bueno para que Satanás le arrebate a Job todo lo que tenía y tocara su cuerpo. Satanás es el precursor del mal pero Dios tiene la última palabra. Dios dice sí o no y Dios pone los límites.
  • 1 Samuel 16.14 Donde un espíritu malo enviado de parte de Dios atormentaba a Saúl lo cual conllevó el encuentro entre David y Saúl.

El lenguaje en estos textos desvela algo que se hace más evidente aún aquí. Satanás actúa hasta donde Dios permite que actúe y Dios utiliza el mal hecho por Satanás para sus planes.

Como idea curiosa podríamos decir que Satanás, siendo un ángel de Dios, incluso proponiéndose él mismo hacer el mal, resulta que hace la función que normalmente hace un ángel y es ser enviado para propósitos que solo Dios conoce. Irónico, interesante y revelador de una sabiduría y poder inimaginables. Un Dios que lo controla todo.

Un cambio de mentalidad

El cambio de incitador entre los dos libros (que se escribieron con siglos de diferencia) demuestra también que los judíos no podían concebir aún en sus mentes que otro poder (en este caso el poder de Satanás) pudiese actuar en contra de la voluntad de Dios absolutamente por su cuenta.

El pensamiento judío asumía que toda decisión que se realiza en el mundo espiritual (ya sea por medio de los ángeles como de los demonios) pasa por la expresa autorización y permisividad de Dios mismo.

Pero conforme pasaron los años la intervención demoníaca no era ya un motivo de desasosiego o debate entre la comunidad judía sino que se asumía con naturalidad (Esta naturalidad fue creciendo con el paso del tiempo hasta que cosas que se consideraban satánicas ciertamente no lo eran) como parte de otro poder celestial que sí interfería en la vida de las personas.

PLUS: La Elipsis

Dentro del lenguaje una de las figuras retóricas que existen es la elipsis. ¿En qué consiste? Pues se trata de omitir voluntariamente elementos de la oración que se sobreentienden por el contexto.

Esta omisión no necesariamente afecta a palabras que ya se han nombrado con anterioridad sino que puede tratarse de cualquier palabra. Por ejemplo: Lo bueno, si breve, dos veces bueno. Se omite el verbo ser.

Pues bien, la inmensa mayoría de los autores consideran (en cuanto a 1 Crónicas 21.1) que lo que casi con total evidencia podría parecer una elipsis siendo Satanás el sujeto que se omite en la segunda parte del versículo, realmente no lo es, o por lo menos no es Satanás el sujeto implícito sino que vendría a ser Jehová lo cual cuadraría perfectamente con el contexto del libro que se escribió siglos antes.

Conclusión

Hemos observado que

  • el lenguaje Bíblico demuestra que aunque Satanás actúe, siempre lo hace en consonancia con lo que Dios le permite hacer, lo cual evidencian estos dos textos,
  • también hemos visto como la evolución de la mentalidad judía a lo largo de los siglos evolucionaba y admitía el poder de Satanás y su actuación en este mundo.
  • Además hemos visto como el sujeto implícito de 1 de Crónicas 21.1 podría entenderse como Dios mismo en contexto con un libro que contaba los mismos hechos históricos siglos antes.

Por lo tanto concluimos que NO ES UNA CONTRADICCIÓN.