Esta nueva contradicción me ha planteado serios problemas, y realmente no he podido concluirla de manera satisfactoria, lo cual me ha hecho pensar bastante y seguramente escribiré en breve un artículo en el que diré varias conclusiones que he podido sacar en el breve periodo de tiempo en el que llevo analizando estas contradicciones. Como siempre, estas contradicciones las sacamos de esta web.

1 Samuel 15:7-8

Saúl atacó a los amalecitas desde Javilá hasta Sur, que está cerca de la frontera de Egipto. A Agag, rey de Amalec, lo capturó vivo, pero a todos los habitantes los mató a filo de espada.

1 Samuel 15:33

33 Pero Samuel le dijo: ―Ya que tu espada dejó a tantas mujeres sin hijos, también sin su hijo se quedará tu madreY allí en Guilgal, en presencia del Señor, Samuel descuartizó a Agag.

1 Samuel 27:8-9

Acostumbraba salir en campaña con sus hombres para saquear a los guesureos, guirzitas y amalecitas, pueblos que durante mucho tiempo habían habitado la zona que se extiende hacia Sur y hasta el país de Egipto. Cada vez que David atacaba la región, no dejaba a nadie con vida, ni hombre ni mujer. Antes de regresar adonde estaba Aquis se apoderaba de ovejas, vacas, asnos y camellos, y hasta de la ropa que vestían.

1 Samuel 30:1

Al tercer día David y sus hombres llegaron a Siclag, pero se encontraron con que los amalecitas habían invadido la región del Néguev y que, luego de atacar e incendiar a Siclag,

2 Samuel 1:8-10

Me preguntó quién era yo, y le respondí que era amalecita. Entonces me pidió que me acercara y me ordenó: “¡Mátame de una vez, pues estoy agonizando y no acabo de morir!” 10 Yo me acerqué y lo maté, pues me di cuenta de que no iba a sobrevivir al desastre. Luego le quité la diadema de la cabeza y el brazalete que llevaba en el brazo, para traérselos a usted, mi señor.

Primero vamos a ver en que consiste la contradicción ya que podría parecer algo lioso. He resaltado en negrita los puntos clave de los versículos para ayudar, pero en cualquier caso el texto de 1 Samuel 15.7-8 parece decir que Saúl mató a todos los amalecitas a filo de espada y en los textos siguientes parece que hay muchos casos en los que los amalecitas, a pesar de 1 Samuel 15.7-8, siguen existiendo. Seguramente la contradicción dirá que es imposible que siguieran existiendo Amalecitas si ya habían sido destruidos. Este caso se parece bastante al de Era Amán Agagueo pero vamos a analizarlo y finalmente a dar unas conclusiones de lo que podría estar sucediendo aquí.

En primer lugar, vamos a analizar a vista de pájaro quienes eran los amalecitas. Este pueblo en realidad era un pueblo con una relación que duró mucho tiempo con el pueblo de Israel. Esta relación tuvo los siguientes hitos:
  1. La batalla de Refidim. Los Amalecitas atacaron al pueblo de Israel. Ganaron los Israelitas. A raíz de esto Dios dijo: “Yo borraré por completo, bajo el cielo, todo rastro de los amalecitas” y “¡La guerra del Señor contra Amalec será de generación en generación!
  2. La batalla al desobedecer a Dios. En esta ocasión justo después de reconocer la tierra prometida y de no creer a los dos espías (de los 12) que daban buenas noticias, como Dios se enfadó con su pueblo y pretendía hacerles vagar 40 años por el desierto, estos decidieron, como medida disuasoria, atacar a los Amalecitas. Evidentemente perdieron los Israelitas.
  3. La coalición. Los Amalecitas se unieron con los Amonitas para conquistar una de las ciudades del pueblo de Israel. Después el juez Aod liberó, gracias al poder de Dios, al pueblo.
  4. En la época de Saúl volvió a haber una victoria por parte del pueblo de Israel contra los Amalecitas. Es un conjunto de victorias contra los moabitas, amonitas, edomitas, filisteos y amalecitas. Por donde pasaban las tropas de Israel tenían victoria. Dios estaba con Saúl.
  5. Saúl vuelve a acometer contra los Amalecitas, esta vez por orden divina y desobedece no destruyéndolo todo. Son los textos que corresponden a esta contradicción. Como parte del castigo por la desobediencia Dios empieza a allanar el camino para la venida de David.
  6. En otra ocasión David también luchó contra los Amalecitas, que habían saqueado una ciudad y raptaron a dos de las esposas de David, destruyéndolos a todos menos a 400 que huyeron en camellos.
  7. La última vez que la Biblia nombra a los amalecitas de forma histórica es en 1 Crónicas 4:24-43 donde, en tiempos del rey Ezequías, los miembros de la tribu de Simeón acabaron con el restante de los amalecitas.
En ninguno de estos momentos históricos hay alguna mención a que ese era el momento definitivo en el cual se cumpliría las palabras de Dios cuando dijo: “Yo borraré por completo, bajo el cielo, todo rastro de los amalecitas“.

El texto de 1 Samuel 15.7-8 Es la clave para entender este asunto y es que dice que Saúl mató a todos los habitantes a filo de espada. Todos los habitantes de las ciudades que se encontraban desde Javilá hasta Sur. ¿Ahí estaban todos los amalecitas? Cabría de esperar que la primera reacción ante este comentario, antes incluso de desarrollarlo, es que esto es una suposición, o que realmente esa región descrita en la Biblia era la región en la que se encontraban todos los amalecitas. Pero puede que lo más lógico en realidad sea todo lo contrario. ¿Cómo se puede afirmar esto?

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Nómadas. En primer lugar el pueblo de Amalec era nómada. Esto significa que no estaban asentados en ningún lugar en particular. Sino que deambulaba por el desierto (de Sinaí) La Biblia dice que el pueblo de Israel atacó la región que iba desde Shur hasta Havila (ver mapa 1) Pero realmente el pueblo amalecita ocupaba una región mucho más amplia geográficamente (mapa 2) y seguramente muchos de los amalecitas que durante la incursión de Saúl no se encontraban en la región descrita en estos pasajes pudieron huir sin ser aniquilados.

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La Palabra de Dios. Es muy importante saber diferenciar en la Biblia entre la voluntad de Dios y sus mandamientos y la forma en el que los seres humanos, casi siempre, torpemente, intentan llevar su voluntad a la práctica. En esta ocasión Saúl ejecutó de manera patética la orden de Dios. Se dejó llevar por sus deseos y en un acto que, seguramente le pareció compasivo, no hizo lo que Dios le mandó. Dios ante esta situación dijo: “Me arrepiento de haber hecho rey a Saúl, pues se ha apartado de mí y no ha llevado a cabo mis instrucciones” (1 Samuel 15.11). Esta es la forma en la que los seres humanos actúan. Pero, ¿qué dijo Dios? “Yo borraré por completo, bajo el cielo, todo rastro de los amalecitas” Esta primera afirmación no nos está diciendo que Dios hubiera decidido matar a todos los amalecitas en el momento en el que mandó a Saúl a destruirlos. “He decidido castigar a los amalecitas por lo que le hicieron a Israel, pues no dejaron pasar al pueblo cuando salía de Egipto. 3 Así que ve y ataca a los amalecitas ahora mismo. Destruye por completo todo lo que les pertenezca; no les tengas compasión. Mátalos a todos, hombres y mujeres, niños y recién nacidos, toros y ovejas, camellos y asnos.” (1 Samuel 15.2-3) Dios pretendía castigar al pueblo de Amalec, pero ciertamente Dios ya sabía lo que iba a ocurrir, y sabía que Saúl desobedecería y poco después (en la Biblia) se supo que el pueblo de amalec realmente había sobrevivido, ya que lucharon en varias ocasiones más contra ellos. La Palabra de Dios que puede arrojar más luz sobre este quebradero es: “¡La guerra del Señor contra Amalec será de generación en generación!“. Es esta frase dicha por Dios la que nos hace pensar en que las palabras destinadas a esta nación tenían una connotación más trascendental, porque en primer lugar, Dios mismo es el que dice que acabaría con los amalecitas y Él borraría la memoria de este pueblo. Así mismo Dios dice que Él tendrá una guerra contra Amalec que durará la misma cantidad de tiempo que duren las generaciones en la tierra.

Muchos son los eruditos y teólogos que hablan de que los amalecitas son una representación de todo el poder e intención que lucha contra los propósitos de Dios y que, por lo tanto este castigo que da Dios no es contra un pueblo determinado en una época determinada, sino contra un enemigo que permanece mientras permanezca la humanidad. El castigo que Dios le da a este pueblo en 1 Samuel 15 no es su aniquilación total (puesto que su guerra contra él será de generación en generación) sino un castigo representativo de la oposición que manifestó contra los planes de sacar a su pueblo de la esclavitud.

Sin embargo, esta postura tiene muchos cabos sueltos y no me atrevería a darla por válida. Lo que si me parece válido es afirmar lo siguiente: Que Saúl hubiera matado a todos los Amalecitas que encontró en la región donde se suponían que estaban no quita que los matase realmente a todos, no quita que hubieran otros en otras regiones, al ser un pueblo nómada, no quita que hubiera descendencia amalecita por otros lugares, tampoco quita que los amalecitas fuesen llamados a los pueblos que habitaban la zona que antes era habitada por los amalecitas originales. En definitiva, hay tantas posibilidades para poder decir que esto no es una contradicción que podría concluir que no se trata de una contradicción de buenas a primeras. Pero tengo que ser sincero e íntegro del todo y tampoco voy a arriesgarme a decir que esto no pudiera ser una contradicción ya que, en comparación con otros casos, en esta ocasión, tengo muchas menos evidencias de que no se trate explicitamente de una contradicción. Así que debo concluir que NO SÉ SI SE TRATA DE UNA CONTRADICCIÓN.