Ciertamente les aseguro que si el grano de trigo no cae en tierra y muere, se queda solo. Pero si muere, produce mucho fruto. 25 El que se apega a su vida la pierde; en cambio, el que aborrece su vida en este mundo, la conserva para la vida eterna. Juan 12.24-25

Muchas personas buscan escuchar a Dios únicamente como un mecanismo para asegurar su propia seguridad, consuelo y justicia. Una preocupación extrema por conocer la voluntad de Dios puede indicar, contrariamente a lo que a menudo se piensa, que estoy demasiado preocupado por mí mismo, no que tenga un interés cristiano en el bienestar de los demás o en la gloria de Dios.

En El Secreto de la Orientación, F. B. Meyer escribe:”Mientras haya alguna idea de ventaja personal, alguna idea de adquirir la alabanza y elogio de los hombres (algunos buscan el ensalzamiento de sí mismos) será simplemente imposible descubrir el propósito de Dios que nos atañe”. Nada irá bien en nuestro esfuerzo por escuchar a Dios si esta falsa motivación es su fundamento. Dios simplemente no cooperará. Debemos descubrir una motivación diferente para conocer la voluntad de Dios y escuchar su voz.

Meditar: Lee Juan 12:24-25 lentamente. Cierra los ojos y reflexiona: ¿Cómo es que oír a Dios requiere que muramos al yo? ¿Que significa que abandonemos los motivos egoístas? ¿Cuáles son los buenos motivos para querer oír a Dios?

Dallas Willard