Y cuando ha sacado fuera todas las propias, va delante de ellas; y las ovejas le siguen, porque conocen su voz. Mas al extraño no seguirán, sino huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños. Juan 10:4-5

Escuchar a Dios depende de que exista una relación personal entre nosotros y Dios. Nuestro fracaso en escuchar a Dios tiene sus raíces más profundas en la incapacidad de entender y crecer en una relación de conversación con Dios, el tipo de relación que se adapta a los amigos que son personas maduras en una empresa u objetivo compartido, sin importar cuán diferentes puedan ser en otros aspectos.

Es dentro de tal relación que nuestro Señor, seguramente, quiere que reconozcamos fácilmente su voz, hablando en nuestros corazones según lo exija la ocasión. Dios ha provisto una amplia provisión para esto a fin de cumplir su misión como buen pastor, que es traernos vida, y vida en abundancia. La abundancia de vida viene en pos de él, y “sus ovejas le siguen porque conocen su voz” (Jn 10,4).

Medita: Lee en voz alta Juan 10:4-5. Cierre los ojos y espere a que una frase destaque. ¿Por qué es importante para usted esta frase?

Dallas Willard