El holocausto (ʿōlâh “lo que sube”) seguramente se llamaba así porque el sacrificio se consumía por completo y subía a Dios. También se llamaba “ofrenda encendida” u “ofrenda del todo quemada”. El propósito de los holocaustos era conseguir la expiación de los pecados y (más importante quizá) expresar total dedicación a Dios. Estos sacrificios se presentaban diaria, semanal y mensualmente además de en las fiestas anuales. También se podían presentar voluntariamente por las personas del pueblo de Israel. La peculiaridad del holocausto en contraste con los demás sacrificios era que todo el animal era completamente consumido en el altar. Esto reflejaba una completa dedicación del adorador a Dios asociado con la ofrenda por la culpa. En el holocausto, Dios recibía todo y el adorador nada.

  1. Cuando se presente una ofrenda (gorbon “lo que es traido”) a Dios será de ganado vacuno u ovino.

    1. Si es vacuno (El de más alto valor) deberán darse los siguientes pasos:

      1. Presentar un macho sin defecto (Lv 22.17-25, Dt 15.21, Dt 17.1) a la entrada del tabernáculo.
      2. Poner la mano sobre la cabeza del animal, este será entonces la víctima en lugar de la persona y servirá de propiciación. (El adorador se identificaba con el animal como su sustituto)
      3. Degollar al animal ante Dios.
      4. Los sacerdotes cogerán la sangre (en un tazón) y la derramarán alrededor del altar que está a la entrada del tabernáculo. (Seguramente en dos de las esquinas opuestas del altar para que la sangre rociara todos los lados)
      5. Desollar al animal y cortarlo en trozos.
      6. Los sacerdotes harán un fuego sobre el altar y pondrán los trozos del animal, la cabeza y la grasa. Antes se lavarán las entrañas y las patas con agua. (Las entrañas se refiere a los intestinos y las patas eran las traseras, precisamente las partes contaminadas por los excrementos)
    2. Si es ovino (cordero o cabra) deberán seguirse los siguientes pasos:

      1. Presentar un macho sin defecto.
      2. Degollar el animal ante Dios en el costado norte del altar (seguramente a la entrada del tabernáculo)
      3. Los sacerdotes cogerán la sangre y la derramarán alrededor del altar.
      4. Cortar el animal en trozos. (seguramente también se desollaría)
      5. Los sacerdotes pondrán los trozos en la leña encendida del altar junto con la cabeza y la grasa. Antes se lavarán las entrañas y las patas con agua.
    3. Si es un ave, una tórtola o pichón de paloma: (el de menos valor, permitida a los pobres)

      1. El sacerdote lleva el ave al altar.
      2. Le arranca la cabeza (seguramente con la uña) y exprime la sangre en un costado del altar.
      3. Le quita el buche y las entrañas y los arroja en el costado oriental del altar, donde se echa la ceniza.
      4. Le desgarra las alas pero sin arrancarlas.
      5. Por último se quema en el altar.
  2. El holocausto se dejará arder sobre el altar toda la noche hasta el amanecer procurando mantener encendido el fuego del altar.
  3. Cuando se haya consumido, el sacerdote, vestido con su túnica de lino y la ropa interior de lino, debe remover las cenizas y echarlas a un lado del altar.
  4. Luego debe cambiarse de ropa y sacar del campamento las cenizas, llevándolas a un lugar ritualmente puro. Mientras el fuego debe mantenerse encendido.
  5. Todas las mañanas el sacerdote pondrá más leña en el altar y encima de este se debe colocar el holocausto para quemar en él la grasa del sacrificio de comunión.
  6. Nunca se debe apagar el fuego sobre el altar.

Tipología: El holocausto tipifica la muerte de Cristo, no por el hecho de que se llevase la muerte sobre si mismo, sino cumpliendo la voluntad de Dios, como entrega total a Dios (por eso se consumía todo del todo). Cristo fue el Cordero de Dios (su sacrificio, Él mismo) dado en completa dedicación.